Dentro de la amplia oferta de aBoatTime encontramos el alquiler de barcos en Vigo, la capital de las Rías Baixas y la ciudad más importante de Galicia. Vigo es el comienzo de cinco rías bañadas por el Océano Atlántico, situadas en la provincia de Pontevedra.

El mayor estuario gallego - Rias Baixas

Las Rías Bajas está considerado como el mayor estuario gallego, caracterizado por sus playas y acantilados. Dice la leyenda que es la señal dejada por Dios, que apoyó su mano aquí para descansar después de haber creado el mundo. Así quedó la marca de sus dedos, cinco rías que bien podrían encajar en el mito.

Su formación es fruto es a causa de la erosión provocada por el agua junto con los movimientos de la tierra. Hace millones de años, los antiguos valles fueron invadidos por el mar, generaron grandes espacios naturales de agua salada que conservaban las mareas pero que quedaban protegidos del océano abierto, lo que facilitó el desarrollo de un ecosistema único.

Sanxenxo, la joya de las Rias Baixas

Esta localidad es la capital del turismo en la región. Su población es joven, especialmente en verano y su desarrollo urbanístico es moderno, gracias a la explosión turística, que transformó la ciudad en torno a su vida nocturna y sobre todo su playa. Los más de 4 kilómetros de arenal que responde al nombre de La Lanzada, se divide entre El Grove y Sanxenxo siendo uno de los más visitados de Galicia. Cuenta con un santuario al que algunas leyendas le atribuyen influencia en la fertilidad.

Centro del turismo náutico es el puerto, que ofrece posibilidades de fondeo especialmente para naves de poco calado. Estas comparten el espacio con las pequeñas embarcaciones de pesca que faenan en el interior de la ría. De su humilde pasado pesquero queda huella en el barrio de los pescadores, así como en las afueras. Lo mismo sucede con Portonovo, cercano núcleo marinero de similares características. Su puerto hace de este uno de los rincones con mayor encanto de las Rías Bajas.

Pero Sanxenxo no es el único precioso enclave de esta región. Hacia Pontevedra, bordeando la península de Morrazo, hay recónditos lugares como las ensenadas de San Simón, Aldán, Bueu y el crucero de Hio. A un paso de la capital está Combarro con uno de los mejores conjuntos de ‘hórreos’ y ‘cruceiros’ de la comunidad. Se trata respectivamente de graneros y cruces de piedra sobre un pilar, típicas gallegas. Cerca está el Monasterio de Poio y más arriba el de Armenteira, ambos edificios de leyenda.

Parque Nacional de las Islas Atlánticas

Islas Cies en Vigo, GaliciaDentro del maravilloso entorno de las Rías Bajas, se encuentra uno de los paisajes más increíbles que la simbiosis de tierra y mar pueda ofrecer. Este Parque Natural pontevedrés aglutina las Islas Cíes, y las islas de Ons, Cortegada y Sálvora. Estos cuatro grupos de islas rocosas se ubican en el estuario de las rías ofreciendo una cara salvaje y acantilada al oeste, que mira hacia el Atlántico. Sin embargo hacia el interior y las rías, el panorama se suaviza con hermosas playas y dunas. Tal riqueza ecológica es apreciada por las colonias de aves marinas que pueblan estos archipiélagos. Destaca la gaviota patiamarilla con 35.000 parejas reproductoras y el cormorán moñudo con más de 1.000 parejas. También son de relevancia los fondos marinos por su biodiversidad, tanto en peces, moluscos y crustáceos, como en bosques de algas, así como la presencia de varias especies de delfines. Además, la isla de Cortejada alberga el mayor bosque de laurel de Europa.

Este santuario natural debe ser preservado y por ello el tráfico marítimo hasta las majestuosas Islas Cíes está restringido a 2.200 personas por día. Igualmente, el único sitio donde pernoctar es un camping con capacidad para 800 plazas. Paseando por sus senderos se descubren mágicos arenales, cuevas y acantilados, pero lo paradisíaco del entorno no es óbice para realizar un poco de turismo cultural, como una vista al poblado prerromano de las Cíes.

Gastronomía inigualable

La oferta gastronómica de las Rías Baixas es casi inagotable, bendecida por materias primas de mar y tierra. Todo un embajador es su marisco, pero sin desmerecer carnes y pescados, que siempre despertarán más el apetito regados con un buen Albariño. El frío invierno es combatido con otros brebajes como el aguardiente y la queimada. En verano, las ferias y fiestas gastronómicas inundan los pueblos de la zona, siendo una excelente ocasión para probar el muestrario de la cocina regional. Destaca entre estos eventos, la Feria del Albariño, en Cambados, declarada de Interés Turístico Nacional.

Fuente: http://guiarepsol.com