Teatro de incesantes batallas, fortín de unos y otros, dura como el pedernal e incombustible como el teflón, pues no pudieron ni berberiscos ni otomanos doblegar a la pequeña Ibiza. Pero no es momento de hablar de hazañas bélicas patrias, pues fueron aquellos pueblos quienes, a fin de cuentas, nos regalaron a la Ibiza mágica y embrujadora que hoy conocemos.

Con infinitos recovecos, la isla no deja de sorprendernos cuando, en cada visita, nos regala algo diferente pero igualmente encantador y deslumbrante. El sol, imperando en el cielo, refracta sus rayos en las características fachadas blancas hasta su puesta, dando paso a la noche que, mecida por la brisa marinera, convierte a ibiza en crisol de culturas y espejo de foráneos.

Hoy, no nos ha quedado otro remedio que desvelar esos rincones ocultos ibicencos, lugares de visita obligada no sólo por el emplazamiento, que también, sino por una amalgama de factores que los han convertido en dignos de mención.

  • Atzaró Beach. El chiringuito “typical spanish” de toda la vida, aquellos “baretos cañís”, de antaño, han dado paso al glamour y el buen gusto, y Atzaró Beach es un ejemplo más de esta tendencia.  Situado en Cala nova, refresca el ambiente gracias a su decoración y estilo tan marcados.
  • Amante-Ibiza.  El chiringuito de toda la vida se reinventa para brindarnos un rincón romántico en el que podremos cenar o tomar un cocktail mientras contemplamos la silueta de formentera en el horizonte.
  • Cipriani-Ibiza.  La crítica gastronómica lo deja a la altura del betún más nosotros queremos sacarle la parte positiva. Emplazado en Marina Botafoch, nos encontramos a unos pasos de Lío y Pacha, dos clásicos entre clásicos sin cabida en esta ocasión, por ese mismo motivo. Demos paso a las generaciones que prometen y no nos anquilosemos en los clásicos por antonomasia. La decoración de Cipriani, en muchas ocasiones, os transportará directamente a bordo de un velero,  pero en muchas otras os dejará completamente indiferente. Una pena que el servicio no esté a la altura de tan magno local.
  • La Sabina. El chiringuito se sitúa en el centro, imperando  cala Jondal. De ambiente tranquilo y peculiar decoración, compite por ser el rey de Cala Jondal pero le ha tocado “bailar con la más fea”, pues enfrente tiene nada más y nada menos que a “Blue Marlin”, quien nos da la impresión que ha eclipsado a este pequeño chiringuito al uso.