Con diferencia, Mykonos es la isla griega más conocida por su belleza. Sus impresionantes riberas así como la belleza que impregna toda la isla, le cuelgan la etiqueta de “La reina de las cícladas”.

Mykonos irradia belleza por doquier. Sus pequeñas casitas blancas, mezcladas con las fascinantes callejuelas, tan típicas del islote, hacen de Mykonos el destino perfecto si se busca un turismo de auténtica belleza. La gran calidad de sus playas atrae a un gran número de turistas que, embriagados por el aroma de la isla, enloquecen cuando el día da paso a la noche.

Hay quien dice que debido al reducido tamaño de la isla, Mykonos es el enclave perfecto para que los visitantes interactúen unos con otros, lo que se torna en un curioso intercambio cultural que muy pocos parajes turísticos pueden ofrecer.

Cuando nos adentramos en el pueblo de Mykonos, capital de la isla, la estrechura de sus calles llama poderosamente la atención del turista. Las flores ornamentan sus distinguidos paisajes y terminan de embelesar al visitante que, atónito, contemplará sin cesar los característicos balcones.

Si algo es de visita obligada en Mykonos, eso es la iglesia de la virgen Paraportiani, la más antigua de las más de 400 iglesias que se levantan en esta pequeña isla.

En la zona más alta, encontramos el barrio de Castro, donde pueden contemplarse los últimos reductos del castillo que, en su día, levantaron los venecianos.

En la zona baja de la isla, se encuentra “La pequeña Venecia”. Aquí encontramos uno de los rincones mágicos de la isla, esos singulares balcones que van directamente al mar y que ofrecen una belleza inconmensurable.

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La costa preciosa

Otro lugar de visita más que obligada será Lino, situado al sur de la isla y donde se puede contemplar la belleza que irradian las ruinas de Portes.

A pocos kilómetros de Mykonos se encuentra Platis Yalos, un diminuto puerto del que zarpan sin cesar unas pequeñas embarcaciones muy típicas del lugar.

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El Antiguo puerto de Mykonos con típicos barcos rojos

Si a toda esta belleza le unimos la comodidad de no tener que alquilar coche para poder visitar todo, el resultado es un destino perfecto, asequible y con garantías de que no defraudará al turista tanto neófito como experimentado.