Una mujer y el mar, un cuadro realmente hermoso y lleno de armonía, con energía interna y serenidad. Hoy en día no es sorprendente observar un montón de mujeres practicando la vela, sin embargo, en el pasado, este deporte fue considerado mucho más propicio para los hombres. En parte es justo porque, a pesar de todos los prejuicios, la navegación no es tan simple como correr o nadar y requiere un conjunto de habilidades específicas. Es como conducir un coche, antes se necesitan algunas instrucciones y dedicar un tiempo a aprender y practicar que, finalmente, conduce al éxito.

No es de extrañar, la experiencia es un grado. Por lo tanto, es de esperar que el mundo de la vela sufriera una serie de avances técnicos y psicológicos que dieran lugar a su gran popularidad mundial, disponible para el público en general, sin distinción de sexo.

Hoy en día, mujeres y hombres son exactamente iguales, por lo menos en el mundo de la navegación. Sin embargo, el papel de la mujer a bordo no siempre fue el mismo. Por ejemplo, hace algunos siglos, había un montón de gente que realmente creía que una mujer a bordo traía mala suerte. Este prejuicio, incluso llegó al punto de que los marineros rociaban con sal los rastros de las mujeres después de su salida. Para que se hagan una idea de la verdadera situación que existía en el pasado, solo mencionar el caso de Irlanda, donde incluso en el siglo XX había algunos patrones que se negaban a llevar a las mujeres a bordo cuando iban a pescar.

Sin embargo, incluso en las antiguas crónicas hubo algunas referencias acerca de las marineras. Por ejemplo, vamos a tomar en cuenta la edad del período de descubrimiento de algunas mujeres brillantes que navegaban como piratas. Ellas fueron capaces de patronear grandes navíos con su libertad y su fuerte personalidad. Podían dominar temperamento de los piratas violentos. Aquí, vale la pena recordar una famosa pirata Inglesa, Mary Read que navegó durante todo el siglo XVIII. Más tarde, a principios del siglo XX, mientras que la revolución industrial estaba floreciendo, las mujeres comenzaron a ganar posiciones y derechos merecidamente. Su trabajo se convirtió en una necesidad debido a la nueva implementación de mecanismos y otras innovaciones. Por mencionar algunas , máquinas de vapor y diesel, buques, barcos, construcción de turbinas… Decenas de mujeres comenzaron a trabajar en los barcos como operadoras de radio, patrones de larga distancia e incluso capitanes de los grandes buques.

Era el momento de romper el hielo entre la mujer y el mar. Desde entonces, las mujeres comenzaron a mostrar un creciente interés en el mundo de la náutica que fue un gran aporte en la lucha por la igualdad de derechos. Ahora podemos ver un resultado muy notable – las mujeres ganan constantemente diferentes competiciones de vela, regatas y simplemente pueden disfrutar de la navegación como lo hacen los hombres. Por suerte, hoy en día no hay restricciones oficiales sobre la admisión de las mujeres en las escuelas náuticas o cursos. Todo el mundo puede conseguir una licencia de navegación.

Entonces, ¿por qué no aprovechar la oportunidad que no tuvieron nuestras bisabuelas? ¡Practiquemos la vela chicas!

Fuente de imagen: http://archives.library.wisc.edu/uw-archives/exhibits/hoofers/1960s.html

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