¿Quién no ha soñado alguna vez con hacer el viaje de su vida? Visitar ese lugar del que tanto nos hablan, ese que aparece en todas las películas de Hollywood que vemos. A veces, incluso, este viaje incluye más de un destino. En este caso, para los protagonistas de este artículo, el destino es uno y todos a la vez: el mundo.

Hay gente que sueña con dar la vuelta al mundo, y nuestros protagonistas son de esos que persiguen sus sueños. Además, ellos no sólo querían dar la vuelta al mundo, sino que querían hacerlo en barco. Así que, aprovechando que en febrero se cumple el aniversario de nacimiento de Julio Verne, creador de la novela ‘La vuelta al mundo en ochenta días’, ¿qué mejor que hablar de las historias que ha inspirado en la vida real?

Jeanne Socrates
Con 70 años de edad, Socrates ha conseguido poner fin a una aventura que emprendió, en 1997,  en circunstancias muy distintas a cómo la finalizó, en 2014. El mayor cambio, sin duda, se produce en 2003 cuando, lo que parecía ser la prejubilación perfecta con su marido, se tiñó de negro con la muerte de este último.

Sin embargo, lejos de dejar, a los 60 años, la aventura aparcada, Socrates, con un poco de ayuda de sus amigos, volvió a subirse a bordo del Nereida (un Najdad 361). Tras cruzar el Atlántico y disputar algunas regatas como la TransPacific Race (San Francisco/Hawai) de 2006, la viuda se adentró en aguas de Canadá y Alaska. Fue entonces cuando se empeñó en dar la vuelta al mundo en solitario.

Primero lo intentó desde México y con paradas. Decidió zarpar en marzo de 2007 y en junio de 2008 su aventura llegaba a su fin con un cruel desenlace. A menos de 100 millas de completar la travesía, su velero encalló en un arrecife. No solo se quedó sin completar la vuelta al mundo, sino que también se quedó sin barco. Jeanne tampoco se dio por vencida esta vez y adquirió otro Najdad, esta vez un modelo 380 de 11,5 metros de eslora por 3,65 de manga, volviéndolo a llamar Nereida. Cambió, eso sí, de misión: ahora sería una circunnavegación a lo MacArthur. Sola y sin escalas.

Este nuevo reto comenzó en noviembre de 2009 en las Islas Canarias, pero una avería en el motor le obligó a atracar en Ciudad del Cabo (Sudáfrica). Once meses después llegaba a la otra punta del globo: Victoria (Canadá), e intentaría probar fortuna de nuevo. Pero la vuelta al mundo terminó, una vez más, antes de tiempo. A 100 millas del mítico Cabo de Hornos y bajo complicadas condiciones meteorológicas, el Nereida caía herido con múltiples roturas. Como en su primer intento, la patrona arregló los daños y, en lugar de volver a casa, continuó explorando aguas y tierras al mismo tiempo que pensaba cómo preparar su tercer asalto.

Ya encarando la última parte del recorrido, Socrates se aproximaba lentamente hacia Hawai (a cinco nudos de velocidad, según el parte de posición). Llevaba siete meses sin salir de su hogar flotante de 11 por 4 metros, en el que recurría a la pesca para alimentarse. Uno de los últimos obstáculos que sortear fue el de quedarse sin ordenador. Pero poco le importó, quiso acabar al fin el viaje de su vida.

1369407570_0

Laura Dekker
Esta pequeña de, entonces, 14 años nació a bordo del barco de sus padres mientras estaban atracados en Nueva Zelanda. Durante sus primeros años de vida, Dekker se separaba poco de aquel barco e iba viajando de puerto en puerto y, por eso, es lógico que quisiera volver a surcar los mares. Con sólo 13 años, anunció su intención de dar la vuelta al mundo en solitario. Un juzgado de Utrecht no tardó en impedir que la joven emprendiera su viaje, llegándole quitar a su padre la custodia de la pequeña.

Sin embargo, una vez superados los dramas, Dekker se embarcó en la aventura de su vida. Finalmente, el 21 de agosto de 2010, ya con 14 años, zarpó desde Gibraltar hasta las Islas Canarias, donde permaneció varias semanas con el fin de esquivar la temporada de huracanes. Luego descendió hasta Cabo Verde, cruzó el Atlántico hasta alcanzar la isla de San Martín, el Caribe y el canal de Panamá hasta llegar a las Islas Galápagos. Tonga, Fiyi, Bora Bora, Australia, Sudáfrica y de nuevo Saint Martin formaron su itinerario. Tardó 518 días en completar un viaje sin contrarreloj, haciendo varias escalas para descansar, reparar daños del barco e impregnarse de otras culturas.

Tras su aventura, Dekker regresó a su Nueva Zelanda natal, donde trabaja en la industria náutica, estudia para obtener el título de capitán y da conferencias sobre su experiencia.

SAILING-DUTCH-DEKKER

Enrique Fenollosa
J. V. José Carlos Corral Márquez (Joloc) y Enrique Fenollosa Romero (Kike), pusieron fin a una aventura de cuatro años con su llegada al Real Club Náutico de Valencia después de dar la Vuelta al mundo en la llamada Aventura Oceánica. Partieron en febrero del 2010, y llegaron a Valencia en marzo del 2014.

Este ingeniero superior de telecomunicaciones, MBA por el Instituto Empresa y, hasta la salida, director gerente de Infoport Valencia S.A., consiguió su título como patrón de yate antes que el carné de conducir. Cuatro años y un mes más tarde, este valenciano vinculado al mundo del mar desde pequeño, ha cumplido su sueño. Una aventura que ahora compila en un libro “que está prácticamente finalizado”, y para el cual trabaja estos días aislado, tratando de releer y depurar su texto para tratar de transmitir todas las vivencias de esta aventura oceánica en la que ha recorrido el globo

Un proyecto que ha combinado el deporte de alto nivel con el recorrido de los destinos náuticos más singulares del planeta, cruzando los míticos cabos de Hornos y Buena Esperanza -la mayor dificultad a la que se puede enfrentar un navegante-, atravesando los grandes océanos y recorriendo paradisíacos lugares del Caribe, Sudamérica, Polinesia o las islas del Índico. Aventura Oceánica ha sido un proyecto 2.0, abierto a la interactividad y la participación activa de todos los aficionados a la vela interesados en esta aventura, realizada con un barco aparejado en ´sloop´ (un solo palo) inicialmente de 14.3 m. de eslora y 4.6 m. de manga, reformado completamente en 1996, para aumentar sus dimensiones.

Hace un día genial, ¿buceamos un poco?

Jane y Clive Green
Este matrimonio planeaba unas vacaciones en barco por Irlanda y España en 1998 de una semana de duración, sin embargo, no volvieron a casa hasta que pasaron 16 años. Durante ellos, visitaron más de cincuenta países y navegaron más de 51 mil millas náuticas. Finalmente, llegaron al puerto de Pembrokeshire, en el oeste de Gales, en Reino Unido.

Desde España, la pareja navegó hasta las islas de Cabo Verde a través del Atlántico. Una vez llegaron a Barbados, decidieron ir visitando, una por una, las islas del Caribe. Más tarde, navegaron hasta la costa este de los Estados Unidos, atracando en Nueva York. Estos ingleses vivían con unas 130 libras a la semana, aproximadamente.

Más adelante, decidieron poner rumbo hacia el norte de Canadá, donde navegaron por el canal de Panamá para cruzar el Pacífico y dirigirse hasta Australia. Su siguiente destino fue el sureste de Asia, al que le siguió India. A través del Canal Suez, pusieron rumbo hacia el Mediterráneo y ahí navegaron durante los dos últimos años de su travesía.

Los Green no tienen hijos y decidieron pedirse la jubilación anticipada para vivir su sueño: navegar por el mundo. Él trabajaba en una compañía de electricidad como ingeniero, ella como una técnica en microbiología para un hospital. Decidieron arrendar su casa en el sur de Gales, y el resto es historia.

Exceptuando la muela picada del Señor Green y un pequeño corte que sufrió en el dedo mientras estaba en la cocina, sobrevivieron a la aventura sin rasguño alguno. Su mayor temor fue el verse perseguidos por un barco en alta mar tripulado por piratas somalíes.

clive