Gerona no es una provincia común. Esta región combina con gusto los dos principales atractivos naturales de Cataluña. Por un lado contamos con el paisaje pirenaico, níveo e inmaculado, y por otro un tramo de costa de más de 200 km, que se extiende sin cesar entre la Côte Vermeille y la costa del Maresme, justo hasta la desembocadura del río Tordera en Blanes, configurando la Costa Brava.

Sus terrenos rocosos y escarpados así como la composición del resto de su orografía, ponen de manifiesto que dicha costa sólo puede denominarse como Brava. Los embrujadores paisajes dejan perplejo al visitante, los tonos verdosos entrelazados con los turquesas que brindan sus aguas, terminan de embelesar a cualquiera que se precie. Las nada desdeñables 2.500 horas de sol anuales y una temperatura media de 16 º C , crean el ambiente perfecto que, además, ofrece vestigios históricos y artísticos.

Por otra parte, la Costa Brava es el auténtico reflejo de la gastronomía mediterránea y el buen vivir, actualmente podemos encontrar en esta región el mejor restaurante del mundo, El Celler de Can Roca que toma el relevo a otro de los mitos de la gastronomía, El Bulli de Ferrán Adriá, situado a pocos kilómetros de esta joya gastronómica.

Haciendo un repaso a su costa y comenzando por el Sur, encontramos Lloret de Mar, un importante destino turístico que conserva vestigios históricos, como el poblado ibérico de Puig de Castellet, los jardines de Santa Clotilde, el castillo, la capilla del siglo XI de la Sant Quirze y las casas de indianos, ricos emigrantes españoles que regresaban de América.

La siguiente parada es en Tossa de Mar, cuyo origen romano fue históricamente vinculado al monasterio de Ripoll. Su centro amurallado medieval, la Vila Vella (casco antiguo), hacen las delicias de todos aquellos que lo visiten.

Sant Feliú de Guixols es otro precioso pueblo turístico enclavado en un paisaje escarpado, en el que se mezcla su cultura con las playas espectaculares entre acantilados y calas de ensueño.

Playa en Tossa de Mar

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La fina arena de Playa de Aro hace de él uno de los lugares de ocio más importantes de la costa debido a la cantidad de bañistas durante el día, así como su vida nocturna, un enclave con numerosos alojamientos, tiendas, bares, terrazas y discotecas que rodean la playa. Castell d’Aro ofrece el contrapunto, el sello medieval cultural que no va a ceder ante el boom turístico.

Continuando hacia el Norte encontramos dos de las joyas de la Costa Brava, Palamós y Calella, pueblos tranquilos donde podrás disfrutar de las tradiciones pesqueras. Siguiendo por la costa salvaje, bordeada de acantilados, se llega a Begur, con su espectacular castillo y casas coloniales. El itinerario nos lleva a la majestuosa  Torroella de Montgrí que conserva en sus antigua calles tesoros, como la Torre de Bruixes, el castillo, el portal de Santa Ceterina o el Mirador.

Muy cerca se encuentra uno de los rincones más bellos de la Costa Brava, L’Estartit, una casa-torre con un acantilado que desafía la furia del mar rocoso. Esta es una de las escenas que mejor sintetiza la integración natural de los pueblos de la zona.

Después de visitar las ruinas griegas de  L´Escala, el siguiente punto importante es Roses, una antigua colonia griega, a medio camino entre el mar y las montañas, con impresionantes playas, calas y acantilados rocosos, ideal para los deportes acuáticos. Otros enclaves naturales son los parques de Aiguamolls de l’Empordà y el Cap de Creus.

La última ciudad emblemática de esta costa es Cadaqués, situada al norte, en la península de Cap de Creus. Dentro del Parque Natural del mismo nombre, se puede disfrutar de increíbles paisajes de playas paradisíacas y calas remotas. Al final de su bahía es el histórico barrio de pescadores que ha inspirado a artistas a través del tiempo, por lo tanto hay muchos museos y galerías, especialmente la Casa Museo de Salvador Dalí. Un toque cultural a este por pueblos con encanto entre acantilados y playas de bandera azul.

Gracias a aBoatTime acceder a la Costa Brava es muy sencillo desde Barcelona con embarcaciones de vela o motor que van desde los 30 hasta los 50 pies de eslora, yates ideales para costear y disfrutar de las calas y paisajes únicos.